Inflamación: ¿Estamos todos inflamados?

Comencemos aclarando que la inflamación es un proceso fisiológico que nuestro organismo utiliza para limitar y reparar una lesión producida por algún agente, liberando factores tanto humorales como celulares de nuestro sistema inmune con el objetivo de limitar y reparar el tejido dañado.

Cuando no se puede controlar la inflamación de manera local y se desarrollar por todo nuestro organismo se conoce como Inflamación Sistémica. Se caracteriza por elevación en los niveles circulantes de citoquinas inflamatorias y proteínas de inflamación, como es la proteína C reactiva, ésta no induce lesión o pérdida de funcionalidad de los tejidos.

El gran problema con este tipo de inflamación es que si el proceso inflamatorio continua, deja de responder al propósito inicial de reparación y se vuelve crónica y destructiva, esto es lo que llamamos Inflamación Crónica de Bajo Grado.

La Inflamación Crónica de Bajo Grado genera daño en distintos tejidos, es silenciosa o presenta síntomas inespecíficos y es precursora de múltiples enfermedades crónicas como cáncer, diabetes mellitus y enfermedades cardiometabólicas. En este tipo de inflamación intervienen procesos más complejos como daño por productos de glicación avanzada, fallo en las mitocondrias, aumento de oxidación con una disminución en los antioxidantes fisiológicos, etc.

Pero, ¿qué factores promueven la generación de Inflamación Crónica de Bajo Grado?

Principalmente hábitos de vida poco saludables y proinflamatorios que la vida moderna estimula a que llevemos:

  • Alimentación: dieta alta en ultraprocesados, azúcar y grasas de mala calidad.

El exceso de azúcar genera productos de glicación, gran inductor de inflamación. Además, el exceso de ella se almacenará como grasa de tipo inflamatoria.

  • Tejido adiposo: este tejido no solo sirve como aislante, sino que es un órgano endocrino, es decir libera hormonas y citoquinas principalmente proinflamatorias.

Sobre todo, la grasa intraabdominal.

  • Tabaquismo: Los millones de tóxicos contenidos en el tabaco aumentan los radicales libres y oxidación, con ello la inflamación crónica y riesgo de cáncer.
  • Sedentarismo: el ejercicio estimula la eliminación de toxinas de nuestro organismo y con ellos disminuye la inflamación, si no realizamos actividad física los procesos de detoxificación no se estimulan, acumulándose elementos nocivos, estimulando inflamación.
  • Estrés- Insomnio: aumentan las citoquinas proinflamatorias a través de cascadas hormonales en donde está involucrado el cortisol (hormona del estrés).

Diariamente nos vemos influidos por estos factores, y son solo algunos de los que estimulan a que se desarrolle y mantenga en el tiempo la Inflamación Crónica de Bajo Grado, con síntomas en ocasiones imperceptibles.

Si hacemos un análisis a lo mencionado anteriormente, es importante recalcar que debemos mantener un estilo de vida saludable, con alimentación real, baja en azúcares y ultraprocesados, elegir las grasas saludables (poliinsaturadas omega 3 y disminuir los omega 6), realizar  actividad física (al menos 3 veces por semana), reducir calorías, volver a los ayunos y cuidar nuestra flora intestinal.

Yo como Médico te hago un llamado significativo e importante, un llamado a cuidarte, a prevenir y/o recuperarte de la temida Inflamación Sistémica de Bajo Grado. Con simples acciones en tu estilo de vida, lograrás prevenir el desarrollo de enfermedades cardiometabólicas, cáncer, autoinmunidad, etc. Todo con el objetivo de envejecer lo más jóvenes posible.

Dra. Daniela Bustos R.

Médico Cirujano

Medicina Funcional y Biorreguladora

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