NUESTRO EQUIPO

Dra. Marion Grinstein Sciaroni

Tipo de Atención: Presencial / Telemedicina.

Estudié medicina en la Universidad Católica de Córdoba, Argentina. Llegué a Chile por proyecto familiar y después de haber revalidado mi título (EUNACOM), trabajé casi 2 años como médico general en consulta privada y haciendo turnos de urgencia infantil en sector público.
También hice clases de yoga en el departamento de internación psiquiátrica de la red UC- San Carlos de Apoquindo.

Antecedentes Académicos:
2019: Formación de Yoga Integral Orgánico – Madhavi Yoga
2019-2020: Diplomado en Infancia temprana Vulnerada – Universidad de Chile
2020: Consejería en Lactancia materna – Lactamed Chile

2021, actual:
– Consejería de Lactancia Materna – La Comunidad de la Leche
– Diplomado en Salud Integral del adolescente – Universidad de Chile.
– Curso Introducción a la medicina Ortomolecular – AAMI (Arg)
– Curso Applying Functional Medicine in Clinical Practice – IFM (USA)
– Diplomado en Medicina Biorreguladora – Universidad Mayor.

Edades de atención
Desde 15 años.

¿Como describirías tu relación con los pacientes?
Empática, cálida, cercana y confidencial. Me gusta escuchar al paciente, crear un ambiente relajado donde pueda mostrarse tal cual es y sobre todo, que se sienta cómodo al expresar todas sus inquietudes sin miedo a juicios. Busco darle todas las herramientas que están a mi alcance para empoderarlo a tomar las riendas de su salud y que sepa que los logros son suyos.

¿Qué tópico de Medicina Funcional te entretiene e investigas?
Este campo es muy amplio y a medida que más profundizo en un tema, me doy cuenta de cuánto más quiero aprender! Me encanta la nutrigenómica y nutrigenética, que nos permiten entender cómo los alimentos que consumimos modifican nuestra salud al mediar la forma en la que se expresan nuestros genes. También el eje intestino- cerebro, la actividad física como herramienta para salud mental, inflamación sistémica y enfermedades autoinmunes, intolerancias alimentarias como desencadenantes o gatillantes de otras patologías, higiene del sueño y su importancia en nuestros ejes hormonales, y podría seguir. En síntesis, todo lo que tiene que ver con el estilo de vida y su impacto en nuestro cuerpo. Actualmente estoy en programas de educación continua en medicina biorreguladora, medicina ortomolecular y otros cursos en el instituto de medicina funcional (USA) con el fin de obtener la certificación.

¿Qué te condujo a interesarte por la medicina funcional?
El choque de expectativas entre el motivo por el cual uno estudió medicina y entrar a trabajar a un sistema de salud, que en la mayoría de los casos exige entre otras cosas, gran rotación de pacientes por hora, segmentar a pacientes por patologías y patologías por especialidades, enfocarse en el síntoma (bloqueándolo con medicamentos) y no en el problema de raíz. Lo cierto es que somos y funcionamos armónicamente como un todo. Si un sistema entra en desequilibrio, inevitablemente repercute sobre otros y eso es lo que más me gusta de la medicina funcional. Se ajusta más a las necesidades de atención médica que necesitamos hoy en día, centrado en el paciente, con enfoque integral, dirigido a la promoción de la salud y prevención de la enfermedad, buscando la raíz del problema por el cual se consulta, y eso depende de muchas aristas.

¿Cómo ha sido tu experiencia profesional previa a la medicina funcional?
Trabajé como médico general en consulta privada y también haciendo turnos en urgencia infantil (sector público).
En la consulta fue impactante para mí ver que los principales motivos de consulta eran relacionados a salud mental y a enfermedades metabólicas crónicas; todos con el común denominador de pésimos hábitos alimenticios y en el estilo de vida, sin intención de cambios, si no más bien a la dependencia de fármacos, medidas de claramente impactan negativamente en nuestra salud y obligan al paciente consultar múltiples veces por lo mismo sin éxito a largo plazo.

Algún tip saludable que apliques en tu vida diaria
Lo principal es prestar atención y saber interpretar lo que el cuerpo nos dice y/o pide.
Reconocer alimentos que me inflaman.
Procurar alimentos en su estado más natural posible, evito alimentos ultraprocesados.
Comenzar el día con afirmaciones positivas.
Buscar el movimiento: caminar, correr, escaleras, yoga.
Hidratación constante (con agua). La sed es indicador que ya estás deshidratado.
Buscar contacto con la naturaleza.
Las horas de sueño no se negocian, es igual de importante que todas las anteriores para nuestro óptimo rendimiento.

Nada mas cierto que aquel dicho que dice que nuestro cuerpo es nuestro templo y tenemos que construirlo. Aplica para nuestros pensamientos, la forma de expresarnos, nuestros hábitos alimenticios, salud mental, horas de sueño, actividad física, relaciones interpersonales, manejo del estrés, entre otros.